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¡Shalom!


Sé un instrumento para animar a los que hoy necesitan una buena Palabra de parte de Dios. 

“Porque Jesucristo murió por nosotros para que podamos vivir con él, ya sea que estemos vivos o muertos cuando él vuelva. Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana, como ya lo están haciendo.” 1 Tesalonicenses 5:10-11 TLA

Vivimos en un mundo donde todas las cosas que pasan tienen el propósito de desanimarnos, frustrarnos y derrumbarnos con mucha frecuencia lo que hace que muchos miren el futuro con muy pocas esperanzas. En el mundo hay una fuente de desánimo permanente, pero nosotros no fuimos creados para vivir en el desaliento. El apostó Pablo tuvo razones más que suficientes para vivir desanimado; sin embargo, su espíritu jamás se doblegó frente a las circunstancias donde su vida corría peligro. Es verdad que el escenario que nos toca vivir todos los días puede ser fuente de desaliento: aquellos días donde viene una mala noticia, la falta de dinero, la enfermedad, la muerte de un ser querido, la continua violencia que vive el mundo, etc. Sin embargo, el estado de ánimo de un creyente no está determinado por las circunstancias que le toca vivir. Más bien son las pruebas y tribulaciones las que tienen que hacernos inquebrantables teniendo nuestra confianza en  Jesús, nuestro Salvador y Señor, solo así evitaremos que el desánimo tome un lugar en nuestra vida que no le corresponde. El estar animados, más que una elección que tomamos todos los días, es una orden a la que nos enfrentamos cada vez que despertamos. Sé un instrumento para animar a los que hoy necesitan una buena Palabra de parte de Dios. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio