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¡Shalom!


La mejor manera de empezar el día es tomando decisiones firmes, comprometidos con Dios y Su Palabra.

“En ti confío; ¡a ti dirijo mi oración! Cada nuevo día hazme saber que me amas; ¡dime qué debo hacer!” Salmos 143:8 TLA

Tenemos que reconocer que cada día es una oportunidad para aprender de las diferentes experiencias vividas y este aprendizaje hará que seamos  más fuertes ante las diferentes adversidades de la vida, preparándonos para alcanzar nuevas metas. El deseo de Dios es que crezcamos cada día y que nos parezcamos más a Él, teniendo un corazón perdonador y que en cada acción que realicemos, los demás puedan ver el amor de Dios. Amemos a las personas empezando por quienes tenemos a nuestro lado como es la familia. Tener una casa no implica tener un hogar si los integrantes de la familia no se valoran y viven de espaldas a Dios. El día que hoy te regala Nuestro Creador es propicio para hacer lo bueno que no pudiste hacer ayer, no repitas los mismos errores y pecados que cometiste en el pasado. Recuerda que solo un cambio de siembra hará que tu cosecha sea diferente, porque jamás tendrás resultados distintos, mientras sigas haciendo lo mismo. Así que, la mejor manera de empezar el día es tomando decisiones firmes, comprometidos con Dios y Su Palabra, solo así podremos tener acceso a todo lo que el Señor desea  entregarnos en cada uno de los días que nos permita  vivir en la tierra.
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio