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Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Hebreos 10: 23 RVR1960
La Palabra de Dios nos desafía a mantenernos firmes en el Señor Jesús, creyendo cada día que Él es nuestro Salvador, nuestra única esperanza y que es fiel en todo tiempo. Las personas generalmente no son firmes en su fe ante las promesas de Dios, porque ante un problema rápido tambalean y se hunden como si hubiera arena movediza debajo de sus pies. Nadie que esté firme en su fe en Dios andará fluctuando, o sea un día arriba y otro abajo, no vacila, no duda, se mantiene arraigado a su fe, creyéndole al que nos prometió vida abundante. Las personas hacen un sin número de promesas a Dios, a sus familiares y amigos pero difícilmente se concretan. Si hay alguien quién nunca falló ni fallará en sus promesas, ese es nuestro Dios a quien servimos y amamos. Es bueno que si estás pasando por uno de estos momentos difíciles te arrodilles ante Dios y le pidas nuevas fuerzas para seguir avanzando. Él te ha prometido libertad cuando estés oprimido; consuelo para tu tristeza; su presencia cuando te sientas solo; provisión para tu escasez y muchas promesas más. ¡Aquieta tu alma creyendo que lo hará quien te lo prometió!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio