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"Más Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza" Salmos 94:22
Para que un cristiano esté siempre confiado en el Señor y no por temporadas, su corazón tiene que haber sido probado de muchas maneras y haber salido adelante producto de la convicción que Dios nunca se queda con los brazos cruzados. Confiar en Dios no es algo tan simple, no basta decir "Yo confío en Dios" y ya está. Esa expresión "Yo confío en Dios" tiene que venir como consecuencia de las mil batallas que has librado y porque has reconocido por experiencia propia que con Jesús has podido llegar hasta esta parte de tu vida. Tu confianza en Dios HOY es la garantía de tu confianza MAÑANA, dicho de otra manera, todas tus luchas tienen la garantía que siempre al final gozarás de la salida, que sabes que Dios te dará. No es fácil llegar a este nivel de confianza en Dios, porque cuando la lucha se vuelve intensa, muchas veces, el temor y la duda se agigantan de tal manera que puedes tirar la toalla. Debemos confiar como "niños" que DIOS no fallará, aun cuando la tormenta ruge a tu alrededor, siempre estarás seguro en Él.
¡Solamente pon tu confianza en Dios, porque Él te hará sentir seguro, confiado y no dejará que te hundas! Un fuerte abrazo.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio