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“Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.” Salmos 70:5 RVR1960
Es muy fácil tirar la toalla cuando uno está debilitado, desanimado, sin fuerzas y sin ganas de seguir adelante, y lo triste es que muchas veces en esa condición ya ni ayuda se quiere buscar. ¿Será que Dios te creó y estás en este mundo para terminar así tu vida, sumido en el temor, en la depresión, en la desesperanza y sin ánimo de avanzar? Tremenda enseñanza que nos da David de cómo enfrentar y encarar esta situación insostenible. David buscó a Dios en medio de esos momentos donde ni siquiera uno tiene ganas de hablar. Él nos enseña su secreto para no quedarnos en una situación de opresión. Puedo imaginar la angustia que sentía al escribir esto, pero también puedo ver la confianza que él había puesto en Dios, él sabía que aunque estuviera amedrentado su Dios estaba pensando en él y llegaría en su auxilio. No conozco cuáles serán los problemas que puedas estar atravesando, quizá te encuentres en un momento en el cual todo esté saliendo “bien”, pero cuando te sientas cargado y casi desmayando por algo que te aqueje, recuerda siempre que el Señor no es indiferente, siempre contarás con su ayuda.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio