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¡Shalom!


Recuerda que ¡Puedes confiar en el Señor Jesús, Él es tu seguridad!

“Dios mío, oye mis gritos, escucha mi oración.  ¡Ya no aguanto más! Por eso te llamo desde el último rincón del mundo. Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro. ¡Tú eres mi protector! ¡Tú me defiendes del enemigo!” Salmos 61:1-3 TLA

Hay ocasiones en nuestro diario caminar en que nos encontramos abrumados y acorralados por los múltiples problemas, clamamos a Dios, pero pareciera que el cielo es de hierro, y nuestras oraciones flotan en el aire sin tener respuesta alguna. Nuestra impotencia es tan grande frente a la adversidad que nos rodea y nos sentimos como un náufrago en medio del mar llevados por las olas, cerca de una roca alta donde no podemos subir por nosotros mismos a menos que alguien más fuerte que nosotros nos tienda su mano y nos suba a ella. El salmista David en este salmo describe la incapacidad humana y la angustia frente a las pruebas que se nos presentan en el camino. Pero también presenta el auxilio y la protección de Dios al exclamar: ¡Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro! Esta GRAN PIEDRA es Cristo Jesús. Él es la Roca inconmovible de los siglos. Puede ser que tú te sientas como un náufrago en medio del mar de dificultades en que estás viviendo. Puede ser que tu corazón esté desfalleciendo al no ver la salida de tus problemas, pero acuérdate que hay un refugio para ti, acuérdate que hay una torre fuerte donde tú puedes subir, acuérdate que hay una Roca grande y fuerte que es inconmovible e inquebrantable. ¡Puedes confiar en el Señor Jesús, Él es  tu seguridad!
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio