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“Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó. Éxodo 15:23-25 RVR1960
Cuando el pueblo de Israel iba de camino a la tierra prometida estuvieron tres días sin beber agua y la única fuente que encontraron no servía para calmar su sed porque eran aguas amargas. Que desesperación tener agua que no se pueda beber. Esa agua no cumplía su objetivo, es decir no podía saciar la sed de los caminantes, pero Dios para bendecir a su pueblo cambió esas aguas amargas en aguas dulces. Esto solamente lo podía hacer Dios y nadie más que Él, quien tiene poder y dominio sobre la naturaleza y todo cuanto existe. ¿Quién puede dudar que Él es el único que puede cambiar toda circunstancia en bienestar para sus hijos? y sobre todo puede cambiar el corazón de una persona cuando se lo permita. Si hoy mismo estás enfrentando momentos de tristeza, dolor y amargura causados por la incomprensión, infidelidad, o porque alguien se levantó contra ti, quiero que recuerdes que el único que puede cambiar tu amargura en dulzura solamente es el Señor Jesús, Él es el único que puede darte esa fortaleza que necesitas para avanzar sin detenerte. ¡Acércate confiando que Él jamás te dejará así como estás!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio