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“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7 RVR1960
Es muy probable que en algún momento de tu vida hayas estado envuelto por la ansiedad y tú sabes lo que significa eso. La ansiedad es ese sentimiento de desesperación y de temor a las cosas del futuro y también por aquellas situaciones incontrolables que dominan todos nuestros pensamientos y acciones. Estamos viviendo un tiempo de mucha ansiedad, no solo por la crisis económica que estamos sufriendo a nivel mundial, sino por la inestabilidad social, moral, política, etc. Realmente la ansiedad es un problema que se ha acentuado como nunca en este último tiempo. La ansiedad genera un desgaste emocional que consume nuestras fuerzas. La paz de Dios es un escudo que guarda nuestra mente, nuestro intelecto, ésta sólo la hallaremos estando en su presencia, fortaleciendo nuestra comunión con él. Depositemos en el Señor todo nuestro corazón, Él no nos decepcionará. Por su poder podemos vencer el afán y la ansiedad. En medio de tribulaciones, en medio de angustias, en medio de situaciones espantosas tenemos que permitir que la paz de Dios sea la que gobierne completamente nuestro corazón. ¿Cómo entregamos a Dios nuestra ansiedad? A través de la oración. Los momentos de oración nos dan la oportunidad de estar en intimidad con Dios para hablar con él sobre lo que nos aflige. A Dios le podemos contar todo lo que nos oprime y pedirle su ayuda. Descarga tu corazón ansioso y atribulado delante del Señor y serás libre hoy mismo.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio