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“Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.” Job 42:10 RVR1960
La aflicción tiene que ver con un profundo sentimiento de tristeza, pena, dolor o sufrimiento y puede venir como consecuencia de una crisis emocional, la pérdida de un ser querido, noticia inesperada o como producto de malas decisiones. Una persona afligida no tiene ánimo de dar el siguiente paso porque sus mañanas se tornan oscuras, sus tardes llenas de melancolía y sus noches en largas vigilias de dolor y llanto. La aflicción de Job vino como consecuencia de la pérdida de su familia, de todos sus bienes y su salud devastada. Durante todo ese tiempo Job estuvo afligido y triste ante las difíciles circunstancias de su vida. Un corazón afligido cae en impotencia, porque humanamente no hay forma de levantar a una persona así. No podemos evitar los momentos de aflicción, pero es de vital importancia que cuando estemos afligidos sepamos a quien ir. Dios quitará nuestra aflicción como lo hizo con Job. Jesús promete quitarnos nuestra aflicción cuando estemos dispuestos a ir a Él con desesperación, solo así nuestra alma retoma el camino de la esperanza, un nuevo horizonte comienza a brillar, volveremos a soñar y cada día será un despertar con nuevas expectativas en aquel que no nos dejará abandonados, y menos sin darnos lo que nos ha prometido. ¡Acércate con todo tu corazón a Jesús, quien hacerte libre de toda la aflicción!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio