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¡Shalom!


Hay situaciones duras y difíciles que tenemos que experimentar en nuestra vida y pero debemos enfrentarlas con la ayuda de Dios.

“Como el pueblo de Betania estaba a unos tres kilómetros de la ciudad de Jerusalén, muchos de los judíos que vivían cerca de allí fueron a visitar a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Jesús llegó a Betania, se enteró de que habían sepultado a Lázaro cuatro días antes. Al enterarse Marta de que Jesús había llegado, salió a recibirlo, y María se quedó en la casa. Entonces Marta le dijo a Jesús: —Señor, si tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero a pesar de todo lo que ha pasado, Dios hará lo que tú le pidas. De eso estoy segura.” Juan 11:17-22 TLA

El hogar de Martha y María se había convertido en el centro de las condolencias por la muerte de su hermano Lázaro. Cuando el dolor de la muerte toca un hogar, el tiempo se detiene, las nubes oscuras cubren el cielo y el futuro es incierto. Pero también el dolor puede hacerse presente en un hogar porque hay violencia familiar, engaño, enfermedad o una situación impensada que trae dolor.  Hay personas que  al acostarse por las noches ya no quieren que amanezca o le dicen a Dios: “Señor, ya no quiero despertar”. Los días parecen semanas y las semanas parecen siglos. Estos son los momentos donde las emociones se desbordan y nos traicionan, llegando a pensar cualquier cosa, incluso quejarse de Dios o lo que es peor echarle la culpa a Él de todo aquello que se está viviendo o exigirle una explicación. Qué duro es comprender que tal vez no recibamos una explicación por cada suceso de nuestra vida. Debemos entender que hay situaciones duras y difíciles que tenemos que experimentar y por lo tanto tenemos que enfrentarlas con la ayuda de Dios. Ya Jesús nos ha advertido de las situaciones tristes y dolorosas que tenemos que pasar pero también nos dice que contamos con su ayuda para salir de esos sentimientos que doblegan nuestro espíritu. No hay otro camino que dejar que la gracia de Dios nos alcance y nos consuele en momentos difíciles de nuestra vida. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio