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¡Shalom!


Desecha todo aquello que te estorba.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,” Hebreos 12:1 RVR1960 

Nadie que se presenta a una carrera se pone ropa pesada que le dificulte correr;  al contrario, los corredores profesionales corren con un mínimo de peso, su ropa es de material ultraliviano. Los resultados de llevar demasiado peso físico traen como consecuencia: lesión, dolor, fatiga, movilidad limitada, frustración, etc. También podemos cargar demasiado peso en nuestra alma producto del pecado pero los efectos negativos son más  devastadores que el peso físico. ¿Cuántos de nosotros llevamos de forma continua cargas emocionales, espirituales o mentales por encima de nuestras capacidades y que muchas veces han paralizado nuestra carrera en esta vida? Existen pesos que se convierten en obstáculos y piedras de tropiezo en el progreso de nuestra vida diaria. En ocasiones, tomamos decisiones, cometemos errores, equivocaciones, tenemos malas actitudes que nos impiden correr con agilidad hacia el alcance de nuestras metas y propósitos. Podemos encontrarnos agotados, adoloridos y limitados, no porque Dios nos esté pidiendo demasiado, sino porque insistimos en llevar demasiado peso que nos impide avanzar. ¿Qué peso innecesario estás cargando hoy? ¿Qué peso te has echado encima que Dios nunca puso en ti?  Desecha todo aquello que te estorba. Acércate a Dios, pídele perdón y corre la carrera cristiana de la mano del Señor. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio