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“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5
Hay momentos difíciles en nuestra vida que nosotros no podemos evitar y aunque no las provocamos nosotros vienen a afectarnos, Con preocupación estamos viviendo una época en la que es fácil perder la esperanza. La crisis económica, la crisis espiritual, la crisis familiar están golpeando nuestras familias sin misericordia alguna y a veces por muy fuertes que nos sintamos la desesperanza se adueña de nosotros. Desesperanza significa literalmente “estar sin salida; estar completamente perdido y sin recursos”, la desesperanza también se refiere a estar en un estado mental en el que uno cree que no hay esperanza alguna para su situación sea esta cual fuera. Es nuestra responsabilidad tomar la decisión correcta ante la crisis, es decir yo decido si es el fin de mi vida o una oportunidad para ver la mano de Dios actuando en nuestras vidas. Acerquémonos confiadamente a Dios, Nuestra Única Esperanza, Él nos pondrá en terreno firme de tal modo que podamos avanzar con seguridad.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio