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“Esto dice el Señor: «Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del Señor. Son como los arbustos raquíticos del desierto, sin esperanza para el futuro. Vivirán en lugares desolados, en tierra despoblada y salada.” Jeremías 17:5-6 NTV
¿En quién ponemos nuestra confianza y esperanza cuando estamos desgarrados por un conflicto interno? Es muy probable que recurramos a la persona de mayor confianza, eso no está mal, pero a quien acudamos no nos traerá la solución definitiva. Es claro que no debemos poner nuestra mira en las personas sino en el Creador de la vida que es Dios; nosotros como humanos nos equivocamos muchas veces, porque nos dejamos llevar por nuestras emociones y ponemos la fe en alguien que pronto nos defrauda. Confiar en las personas no es incorrecto. Confiamos en nuestros padres, hijos, familia, en nuestros hermanos en la fe, podemos confiar en algunos amigos, pero la Palabra nos enseña a poner” TODA” nuestra confianza en Jesús nuestro Salvador y Señor, porque Él y solamente Él puede ayudarnos en lo que el hombre no puede. Solamente Jesús traer paz a tu corazón, puede detener todo viento en contra tuya, puede cambiar tu enfermedad en sanidad, puede cambiar tu opresión en libertad, puedes contarle todos tus secretos más íntimos y jamás lo divulgará. Aprendamos y seamos obedientes en poner toda nuestra confianza en nuestro señor Jesucristo para que nos vaya bien.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio