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¡Shalom!


Recuerda que nuestro Dios jamás ha dejado de interesarse por nosotros.

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” Santiago 1:6-8 RVR1960

 

Cuando tienes delante de ti una montaña de problemas muchas veces tu fe se ve afectada y la duda empieza a posicionarse en tu corazón. Frente a la prueba nuestra confianza en el Señor puede no sostenerse y toda firmeza inicial se va a debilitando. Muchas veces perdemos una gran bendición porque nos dejamos dirigir por nuestras propias emociones que son completamente inestables, un día estamos de buen ánimo y al siguiente día totalmente desanimados, un día cantamos y danzamos cual, si fuésemos los más felices en la tierra y al siguiente día lloramos de tristeza, un día nos sentimos gigantes espirituales a tal punto de mover montañas con la oración y al siguiente día nos sentimos derrotados. No podemos ser como las olas del mar que van y vienen que a veces están fuertes y otras débiles. Cuando nuestras oraciones no son respondidas y las circunstancias permanecen sin cambios, la forma en que reaccionamos y nos comportamos describe la verdadera actitud sobre nuestra confianza en Jesús, nuestro Salvador y Señor. Permanezcamos firmes y seamos perseverantes confiando en Nuestro Dios porque Él jamás ha dejado de interesarse por nosotros.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio